Tras varias horas de cocción, las carrilleras se desarman apenas el tenedor toca la fibra. La textura es untuosa y el sabor, profundo. Llegan con puré de papa ahumada, demi-glace y vegetales de estación. Una pesca jugosa, cocida con precisión, sale con puré de chirivía y una salsa de uvas blancas que suman frescura y belleza a un plato simple. Una pasta hecha en casa, como los tortellini rellenos de mousse de parmesano, ligados con manteca, salvia y nueces, dejan ver el amor por la técnica.
En Horta, la cocina funciona como una declaración de principios: acá se cocina con respeto por el proceso y por el producto. Esa misma lógica atraviesa todo el menú de este bistró de Villa Crespo que, a pocos meses de abrir, fue elegido entre los Recomendados de la Guía Michelin y va por más.

La pareja detrás del proyecto
Detrás de Horta están Lucas Díaz y Clara Chavarría, pareja y socios, de perfil bajo y roles claramente definidos. Él dirige la cocina con mirada sensible, apoyada en el producto y en una ejecución impecable. Ella está al frente del salón y la cava, con especial atención al servicio y una selección de vinos pensada para acompañar la mesa con esmero.
Ambos llegaron a Buenos Aires para estudiar: Lucas desde Necochea y Clara desde Pehuajó. Se conocieron trabajando en el mundo de la tecnología, aunque compartían historias de familias ligadas a la gastronomía.
Portugal, antes y después
A comienzos de 2021 decidieron mudarse a Portugal. Para entonces, Lucas ya había estudiado en el Instituto Argentino de Gastronomía e iniciado un pequeño servicio de catering. Allí trabajó en cocinas muy distintas entre sí: restaurantes de gran escala, un fine dining dentro de un hotel turístico y un pequeño bistró francés atendido por sus dueños, que terminaría convirtiéndose en una referencia clave para su propio proyecto.
Clara, por su parte, avanzó en su carrera de Comunicación mientras se volcaba al servicio en restaurantes. Ese contacto cotidiano con la sala y el vino consolidó un interés que hoy se expresa con claridad en la identidad de Horta.
El regreso a la Argentina, en 2023, llegó con una idea definida y un nombre que lo resume todo: Horta, huerta en portugués (un poco homenaje al tiempo que pasaron en ese país).

Menú a la vista
La cocina de Horta es completamente visible, tanto desde el salón como desde el patio. Todo se elabora en el restaurante (panes, pastas, helados y más), de manera artesanal y sin atajos, trabajando con pequeños productores locales de distintos puntos del país.
La carta se organiza en entradas, principales y postres, con alternativas vegetarianas, veganas y libres de gluten. El recorrido comienza con una panera especial: pan brioche casero, crackers y untable del día. A partir de allí, el menú avanza: hay contrastes de texturas y temperaturas, equilibrio de sabores sin acentos muy marcados.
Algunas entradas para probar: cigarros de ciervo, escabeche de remolacha y mayonesa de echalote; dados de tapioca y provolone con tartar de trucha y sweet chilli; langostinos trufados con socarrat, puré de arvejas y bisque; queso de cabra con granola especiada y sorbet frutal.
Además de las carrilleras, la pesca y las pastas mencionadas, la carta de principales también propone bife de chorizo, puré de zanahoria asada, papa pay y vegetales baby. O, vegetariano y gluten free, Tacos Shell, hongos enoki, babaganoush, ensalada de berro e hinojos encurtidos.
Los postres mantienen la misma lógica. Hay ganache de chocolate intenso con helado de banana asada, merengue con sorbet de mango y espuma de yogurt, y una versión vegetal de cheesecake a base de castañas de cajú, frutos rojos y frutos secos. Todo casero.

El vino, siempre protagonista
La cava privilegia vinos orgánicos, biodinámicos y de baja intervención. La selección se renueva con frecuencia y siempre hay varias opciones por copa. Blancos, naranjos, tintos ligeros y otros más estructurados acompañan la propuesta sin rigideces, pensados para dialogar con la cocina.
El espacio
Desde la calle, Horta mantiene un perfil discreto. La fachada, en tono marfil, apenas se señala con un pequeño cartel que reúne el logo de la casa: un tridente, una tijera de podar y una pala ancha, dispuestos como una secuencia de trabajo.
El salón, de escala íntima, combina ladrillos expuestos, revoques irregulares, cemento y madera. Al fondo, se abre un patio con plantas nativas que refuerza el vínculo con la naturaleza y que con su mesa circular y comunitaria invita a disfrutar del aire libre.

HORTA
Dirección: Aguirre 1080, Villa Crespo. CABA.
Horarios: martes a sábados de 20 a 00 hs. Domingos de 12 a 15 hs. Con y sin reservas.
Reservas y menú: https://linktr.ee/horta_ba
Instagram: @horta_ba
