Es viernes a la noche e invitaste a tus amigos a cenar. Se demora la salida de la oficina, todavía queda pendiente pasar por el supermercado a comprar los ingredientes y preparar la comida. ¿Otra vez habrá que recurrir al delivery?
Si esta escena se repite a menudo, quizás sea hora de llamar a un profesional, a una experta. Uno o una que estudió durante años para resolver los problemas ajenos y se mete en los espacios más íntimos de quienes lo convocan: chefs a domicilio.
Es una tendencia que crece en Argentina y el mundo, donde los cocineros abandonan la rutina de los fuegos del restaurante y te invitan a redescubrir tu propia cocina.
Chefs a domicilio, opciones varias
ShefMe
Dos emprendedores y amigos crearon la primera plataforma 100% argentina para hacer match con tu chef a domicilio ideal. Diego Susacasa es un apasionado de la hospitalidad y Francisco Davaro, estudiante de cocina. Juntos fundaron ShefMe.
La idea surgió a partir de un viaje de Francisco a Francia, donde se preparó como chef en Le Cordon Bleu. Allá conoció el servicio de cocineros a domicilio y cuando volvió le planteó a Diego la posibilidad de crear juntos una plataforma que uniera profesionales de la gastronomía con amantes del buen comer.
“Me pareció espectacular porque yo no tengo tiempo para comprar las cosas necesarias para cocinar, ni siquiera para mí, ni lavar después. Pero me encanta recibir gente”, cuenta Diego sobre el surgimiento del proyecto.
La plataforma tiene apenas tres meses de existencia, pero ya hicieron más de 150 eventos y esperan que se sumen más cocineros para expandir la oferta. Además, están desarrollando la geolocalización en la página web de ShefMe para ampliar el servicio a todo el país.
El concepto es bastante sencillo: entrás a la web, elegís día o tipo de comida, y te ponés en contacto con las opciones de chef a domicilio que ofrece la plataforma. Una vez que confirmás el servicio, solo resta poner la mesa.
La reserva hay que hacerla con algunos días de anticipación porque el cocinero tiene que encargarse de comprar todos los ingredientes. Y si surge alguna duda, los clientes anteriores dejan reseñas sobre cómo fue la experiencia para guiarte.
Además de ser una propuesta innovadora, “es buena para el chef”, comenta Diego, a sabiendas de que muchos se quedaron sin trabajo por los locales que tuvieron que cerrar a raíz de la cuarentena.
Take A Chef
Take a Chef es una plataforma similar, que reúne a más de 40.000 chefs de alrededor de 100 países. Una de ellas es Madeleine Dorignac, aunque prefiere que le digan Coki.
Conoció la web cuando estuvo trabajando en Costa Rica, antes del Covid-19. Ahora sigue poniendo en práctica sus dotes culinarias desde el barrio privado donde vive, en Tortuguitas.
En Take a Chef, cada profesional carga su propio perfil con su experiencia, sus cocineros favoritos y cinco tipos de menús: mexicano, italiano, mediterráneo, asiático y sorpresa.
Este último tiene que tener un componente local, así que Coki eligió milanesa con papas fritas y sanguchitos de bondiola y asado, para representar lo autóctono.
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“Con todos los clientes siempre volví a trabajar más de una vez. Y hoy ya tengo muchos como clientes fijos”, comenta la chef a domicilio, que dice disfrutar mucho el trato directo con los dueños de casa.
“Me divierte cocinar en las casas, me siento relajada. Como si fuera mi propia cocina y vinieran a comer amigos. Terminás siendo parte de la familia y conocés gente nueva constantemente”, cuenta.
La relación con sus clientes es tan buena que una familia con la que solía trabajar se fue a vivir a Francia y ahora, cada vez que Coki viaja para allá, la contratan. Además, dice que siempre termina la noche sentada a la mesa con los dueños de casa, compartiendo una copa.
“La cocina es como entrar a lo más íntimo de una casa y cuando alguien te abre esas puertas es porque está listo a entablar una relación con la persona que viene. Eso es importante para que el menú fluya”, concluye.
Sin Plataforma: Pablo Aladro y Juan Bernardini
Pablo Aladro y Camila Galán dirigen juntos un servicio de chef a domicilio en San Antonio de Areco. Él se encarga de la cocina y ella de la comunicación. “La experiencia la resumimos con la frase Un restaurante en la comodidad de tu casa y es ideal para las personas que disfrutan de ser anfitriones”, dicen.
Aunque no haya plataformas digitales de por medio, el servicio es bastante similar. Se ponen en contacto con el cliente para conocer en qué consiste el evento. O sea, cuántas personas van a comer, dónde es el lugar, si hay restricciones alimentarias y otras variables.
En base a eso, Pablo y Camila envían una propuesta. “El menú es realmente a medida, y por eso la etapa de armado puede llevar un par de días”, explican.
Las comidas que ofrecen pueden ser variadas pero algo que tienen en común todas las opciones son los ingredientes de estación y de origen local.
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Antes de ofrecer este servicio de chef a domicilio, Pablo trabajó 15 años en distintos restaurantes y hoteles. Camila, por su parte, tiene más de una década de experiencia en el área de servicio de hoteles de lujo.
Ambos aseguran que este sistema de eventos privados les permite manejar sus propios tiempos y de esa forma disfrutar más aún de su trabajo.
Además, destacan la posibilidad de ser parte de experiencias únicas. Por ejemplo, una vez que armaron una comida para doce personas en una estancia en San Antonio de Areco. “La situación era: atardecer de verano, fogón y dos gauchos de la zona guitarreando. Le sumamos nuestro servicio de cocktail con bandejeo y mesa buffet. Fue realmente hermoso”, recuerdan.
No son los únicos que atesoran grandes momentos. Hace más de 20 años que Juan Bernardini se desempeña como chef y 15 que disfruta de meterse en casas ajenas para hacer la comida. “Transformo la cocina de los clientes en un restaurante, donde pueden disfrutar de platos de cualquier tipo, dentro de la comodidad de su casa, sin moverse de la mesa”, explica.
Su menú consiste en reversionar platos tradicionales, como los que hacían nuestras abuelas, con un toque gourmet: platos abundantes y de autor, el sueño de cualquier amante de la comida.
Y sin dudas sus clientes están de acuerdo, porque Juan ya tiene todos los fines de semana que restan del año reservados con eventos, para almuerzo y cena.
Además de cocinar rico, este chef a domicilio tiene una capacidad de adaptación inigualable. Recuerda la noche en la que se cortó la luz en un departamento en Puerto Madero, donde todo el sistema era eléctrico. “Tuve que salir a buscar mis anafes de gas portátil”, dice. Una improvisada velada romántica, a la luz de muchas velas.
Trabajar a domicilio da la posibilidad de tener un encuentro cercano con quien va a comer. “El cliente puede ver la materia prima, la calidad, la fecha de vencimiento de los productos, comprueba la higiene del equipo de trabajo y el feedback es más directo”, agrega Juan.
Con experiencias en restaurantes, hoteles y servicios a domicilios, todos los chefs a domicilio coinciden en algo: disfrutan al ver el resultado de sus creaciones desde la primera fila.