Santiago Blondel ganó la segunda edición del Prix Baron B – Édition 2019 con su proyecto integral en el que trabaja hace más de diez años: su restaurante, Gapasai, ubicado a dos km de La Cumbre, Córdoba, refleja en cada plato la riqueza de su entorno. Además es el alma mater de La Cumbre Gastronómica, un congreso nacional de cocineros que tuvo su primera edición este año bajo la premisa de debatir sobre sustentabilidad y gastronomía.
La final se desarrolló a lo largo de todo un día en el Four Seasons Hotel Buenos Aires y arrancó con un almuerzo que reunió al prestigioso jurado conformado por el chef Mauro Colagreco (#1 en los #50Best y tres estrellas Michelin, entre muchos otros reconocimientos), el chef peruano Mitsuharu “Micha” Tsumura (también en el ranking de los mejores de América Latina y una eminencia en pescados), la sommelier Marina Beltrame (directora de la Escuela Argentina de Sommeliers) y el chef Martín Molteni; más jurados de la prensa especializada. Así, los tres finalistas, Santiago Blondel, Gustavo Rapretti (restaurante En mis fuegos, de Puerto Madryn y Javier Rodríguez (restaurante El Papagayo en Córdoba capital), debieron presentar sus platos y proyectos.
Luego de un intenso debate, Santiago Blondel logró llevarse el prestigioso premio, que en realidad son muchos: un corcho bañado en oro tallado por el artista Juan Carlos Pallarols; un viaje a Francia para hacer un curso en la escuela Lenôtre de París; un día con Mauro Colagreco en su restaurante Mirazur y un viaje a la región de Champagne, además de visitar el castillo del barón Bertand de Ladoucette, creador de la marca Baron B, en el Valle del Loire. Como si fuera poco, recibirá además un premio en efectivo de $200.000, para poder continuar con su proyecto ($120.000 le corresponden a los otros finalistas).
El plato elegido. Santiago Blondel eligió la tararira y los camarones de río como protagonistas de su plato. Se trata de un pescado y un crustáceo genuinos de los ríos del Valle de Punilla que condimentó con hierbas silvestres del bosque nativo de las sierras cordobesas. “La tararira no la quiere nadie porque es difícil de trabajar, está llena de espinas y los camarones me los venden vivos, porque solo los usan para carnada, nadie para gastronomía. Son tesoros de las sierras, lo que quise hacer es justamente eso, mostrar lo que tenemos. Lo mismo con los yuyos que acompañan el plato, suico (huacatay) y quitucho, un picante sabroso. Estas plantas ya eran usadas por los Comechingones como medicina. Cuando llegué a La Cumbre no sabía nada de esto, de a poco fui reuniendo saberes, productores, recolectores y fui conectando con toda la riqueza que hay allí. Fue mirar la cocina y los productos desde otro punto de vista y descubrí otra Argentina. El abanico se agranda y cada vez siento que sé menos, así que la búsqueda no termina”, dice.
Para el maridaje, eligió B Baron B Brut Rose.
Para saber más de Santiago Blondel, podés leer sobre su proyecto La Cumbre Gastronómica acá:
La deliberación del jurado. Tras el almuerzo en la parrilla Nuestro Secreto en el que cada participante tuvo que argumentar la presentación de su plato, los jurados debieron llenar una planilla en la que se puntuaron los distintos aspectos de cada propuesta: filosofía, elección del producto, sabor, presentación, técnica, sustentabilidad y cuidado del medioambiente, entre otros.
Una vez finalizada la comida, los jurados se reunieron a debatir. “No fue nada fácil, hubo platos mejor realizados que otros y proyectos que sustentaban mejor lo que cada cocinero quería mostrar. Esto no es un concurso de cocina, el plato es muy importante, debe reflejar su territorio, pero lo más importante que nos guió en la selección fue el proyecto global, el que contaba más de una región, de un trabajo integral, de responsabilidad con el medioambiente. Elegimos a Santiago porque fue el que más demostró un compromiso con su territorio y utilizó productos raros hoy en la gastronomía como la tararira y el camarón de río. Y porque todo su sistema en torno al restaurante es muy comprometido y tiene una gran perspectiva hacia adelante con todos los proyectos que está haciendo. Porque el premio no solo visibiliza el trabajo de enormes cocineros en distintos lugares del país, sino que es un impulsor, una herramienta para que la propuesta del ganador continúe creciendo”, dijo Mauro Colagreco a Vinómanos.
La gala de premiación. Por la noche, en La Mansión del Four Seasons, con la presencia de invitados de la marca, cocineros y periodistas, comenzó el evento en el que finalmente, cerca de las 22 se reveló quién sería el ganador. Previamente, los presentes pudieron probar los platos de los finalistas, se transmitieron los videos de los finalistas y cada uno tomó el micrófono para compartir su propuesta una vez más. El encargado de entregar el corcho de oro era Mauro Colagreco, pero le cedió el honor a Micha Tsumura, quien aprovechó para hacer foco en la situación de la pesca: “hablar entre cocineros y referentes de la gastronomía sobre la pesca indiscriminada y el cuidado de nuestros mares y ríos para hacer una pesca consciente es algo que tenemos que seguir trabajando”.
Para conocer más a los otros finalistas, podés seguir leyendo acá:
Por último, tras las fotos y los aplausos de rigor, los organizadores ya están pensando en el Prix de Baron B – Édition Cuisine 2020. ¿Cuál será la proteína elegida? Corre el rumor de que las aves serán protagonistas. O, tal vez, algún producto autóctono de la Argentina. Todo está por verse. Lo concreto es que el “Prix de Baron B – Édition Cuisine” ya es un clásico esperado en el calendario gastronómico del año. Cocineros, ya saben, tienen un año para desarrollar su proyecto.