Si te hartaste de que la pizza llegue fría y con el queso corrido. Si estás cansado de esperar al lado del timbre mientras te ruge la panza. Si te aburriste de que las opciones del menú sean siempre las mismas, hay solución.

Dos amigos europeos desembarcaron en Buenos Aires y, conquistados por la gastronomía local, se pusieron a investigar qué comen los argentinos. Y descubrieron increíbles curiosidades. Por ejemplo, que las preferencias a la hora de pedir comida varían no solo de ciudad en ciudad del país, sino también en cada barrio porteño.

Y de eso hicieron un negocio.

La KitchenitaLa Kitchenita: un belga y un francés toman la sartén por el mango

Gaspard Hambückers, nacido en Bruselas, llegó a Buenos Aires hace siete años, a trabajar en finanzas para una empresa agropecuaria. Tiempo después, conoció a Alexandre Boccara (nacido en Francia) y juntos lanzaron La Kitchenita, con la idea de ofrecer comida a domicilio.

En septiembre de 2019, antes de que salir de casa estuviera prohibido y comenzara el boom del delivery, estos dos amigos europeos estaban craneando cómo mejorar la experiencia de tomar y entregar pedidos.

“Los usuarios tenían una experiencia bastante frustrante porque la propuesta gastronómica estaba compuesta de restaurantes tradicionales que hacían los mismos platos en un tupper. La comida llegaba en una hora y media, y fría. Terminaban con un cliente desencantado, con alta tasa de rechazo y poca repetición de pedidos”, explica Gaspard.

Entonces, decidieron crear marcas de gastronomía exclusivamente para la industria del delivery, bajo la modalidad de cocinas ocultas en distintos puntos de la ciudad.

Para eso, recibieron ayuda de un software llamado Darwin, que estudia cuál es la mejor forma de vender cualquier tipo de producto en cualquier zona de la ciudad de Buenos Aires. 

“Por ejemplo, si tengo una marca de sushi en la zona de Recoleta, sé que en Rappi tengo que poner envío gratis cerca de las 7 de la tarde. Y en Pedidos Ya, un descuento del 25% por combo”, dice.

Y también, Darwin ayuda a saber qué productos se consumen más en qué zonas, analizando las ofertas de los restaurantes, qué platos se venden, con qué ingredientes, a qué precio y cómo lo recibe el cliente: si pensabas que puntuar la comida o dejar una reseña no servía de nada, estabas equivocado. 

Toda esa data se usa para armar los menús de La Kitchenita.

La KitchenitaAlianza con López May, poke bowls y más

Para esta temporada invernal, La Kitchenita lanzó un menú junto con la chef argentina Juliana López May, que ofrece canelones de verdura, tarta de calabaza, pastel de papa, berenjenas a la parmesana y tiramisú, entre otras opciones.

Pero no todo está basado en algoritmos: “La gastronomía es emoción, es una experiencia. Entonces, mezclamos la expertise gastronómica y el ojo de un chef como Juliana, con datos. Le mandamos un reporte con los ingredientes más usados en la categoría casera, comfort food, saludable. Y en función de eso, ella se inspiró para su menú”, explica Gaspard.

Otra de las propuestas de La Kitchenita es Limu, una marca de Poke Bowls, una mezcla entre ensalada y sushi, que suele tener una base de arroz o quinoa, pescado en cubitos y verduras. 

Si no sos fan de las criaturas del mar, en Limu podés encontrar, además de salmón y una versión símil ceviche, opciones veganas o con pollo.

La KitchenitaSobre gustos no hay nada escrito, pero sí estudiado

La Kitchenita funciona en Buenos Aires con dos cocinas ocultas, es decir, que no dan a la calle, ubicadas en Almagro y Villa Urquiza. 

Aunque la distancia es de apenas unos kilómetros, los gustos y costumbres varían mucho de un barrio a otro, y por ende también la oferta de las cocinas.

“En Almagro explotó la propuesta vegana, nos sorprendió mucho. Teníamos una proyección estimada de más o menos un 50% de crecimiento en esa zona, y tuvimos un 146% de suba en Planta Base y Jardín, que son nuestras marcas más fuertes”, celebra Gaspard.

Planta Base, cuyo nombre está obviamente inspirado en el concepto de comer “plant based”, o sea, comidas hechas con derivados solamente de plantas, ofrece cinco variedades de hamburguesas.

Algunas opciones vienen con el medallón de la marca Not Burger, en otros casos usan tofu, además de queso cheddar vegano, queso de almendras y los clásicos: cebolla, lechuga, tomate, pepinos y papas fritas.

En cambio, la propuesta de Jardín son tres bowls con elementos de la cocina de Oriente Medio, como el baba ganoush, falafel y hummus. A eso se le suma tofu, vegetales asados, verduras, arvejas y salsas, entre otras opciones. 

Pero si te tomás el Subte B hasta Juan Manuel de Rosas, la cosa cambia. En Villa Urquiza, según Gaspard, sale mucho la docena de empanadas.

Para atender esa demanda, crearon Vicenta de la mano del reconocido chef Fernando Trocca, que ofrece los clásicos, como jamón y queso, humita, pollo y verdura. Y también algunas opciones con una vueltita de tuerca, como cebolla y queso azul, o carne salteña.

Además de las dark kitchen, hace poco incorporaron la posibilidad de franquiciar las marcas en restaurantes con capacidad ociosa. Así, el local puede “despachar una nueva marca desde su misma cocina, con el mismo equipamiento, la misma gente, sumándole un negocio de delivery digital que le genera 20 o 30 pedidos diarios”, explica Gaspard.

La Kitchenita también tiene una sede en Córdoba, donde el sistema funciona incluso mejor que en Buenos Aires: “Los usuarios están mucho más contentos con el producto, tuvimos mejores reviews, piden varios platos y con alta tasa de recompra, más del 40% en el mismo mes”, dice su creador.

En la tierra del fernet y el vino sin soda, los productos plant based también son caso de éxito. A través de la app Loveat, podés pedir en cinco marcas con distintas opciones veganas.

Además de Planta Base y Jardín, están Madre, que tiene sushi veggie; Mercado Vegano, con opciones tipo street food, como nuggets de tofu, rolls, panchos y empanaditas asiáticas; y Wraps Veganos.

Y a nivel internacional, este proyecto ya desembarcó en Colombia, Chile y México.

En la capital del café, la marca de sándwiches Ciabatta es la preferida. Las opciones incluyen pulled pork con barbacoa, chorizo santarrosano con plátano asado, roast beef con cebolla caramelizada, milanesa de pollo, pechuga a la plancha, salmón y -atenti a este sánguche- manzana verde con queso brie.

En Argentina también podés encontrar Ciabatta desde tus apps de pedido, pero el menú es un poco diferente. Más cercano a los clásicos locales, podés pedir jamón y queso, milanesa de carne o pollo, crudo con brie, capresse, vacío con huevo a la plancha o bondiola a la cerveza.

Según Gerard, en México y Chile tienen mucha demanda de comida tipo street food y chatarra: hamburguesas, papas y queso.

Próximamente van a lanzar un menú con la chef colombiana Jennifer Rodríguez, con productos locales, que saldrá primero en Bogotá y, si funciona, llegará a nuestros paladares argentinos.

Y en Chile están trabajando en un nuevo concepto veggie con la Escuela Vegana de Chile, pionera en el país.

La KitchenitaNo hay lugar como el hogar

A pesar de haber nacido en el viejo continente y de todos los viajes que su trabajo involucra, Gaspard hace siete años elige estar la mayor parte de su tiempo en Argentina.

“No hay nada que llegue a la jolie de Buenos Aires. No hay forma de no estar enamorado de esta ciudad”, dice. ¿La gastronomía influye? Claro que sí.

El co-creador de La Kitchenita asegura que la ciudad tiene dos cosas que son muy buenas, tanto como comensal como para su proyecto.

En primer lugar, asegura que en porteñolandia “se come cada vez mejor, cada vez más variado, y la gastronomía local en sí es de buen nivel”. 

Por otro lado, usan a Buenos Aires como un laboratorio: “Si a un usuario porteño le gusta lo que hago, le va a gustar al colombiano o al chileno porque somos muy exigentes. Somos muy hincha pelotas los argentinos”, asegura.

Gaspard dice “somos” porque, a pesar de haber nacido lejos, se siente tan argentino como cualquiera que haya llegado al mundo en este suelo, y admite estar conmovido con las costumbres locales y la facilidad para compartir y generar momentos de encuentro.

Y como buen argentino, su comida favorita es el asado: “Me gusta volver a un instinto muy primario del fuego y la carne, además de lo que representa como encuentro familiar, el compartir. Al fin y al cabo, una buena comida es como un buen vino, más por las personas con las que estás comiendo que por la comida en sí, y eso -concluye- representa muy bien a la sociedad argentina. Me conmueve”.