Narda Comedor Diario, el nuevo restaurante de Narda Lepes, se parece un poco a aquellos libros de “elige tu propia aventura”. Si bien la propuesta está enfocada en “Desayunos todo el día”, hay mucho más para saborear. Cada uno puede armar el recorrido que más le guste: desde “desayunar” a cualquier hora; comprar y llevar a casa; elegir alguna opción salada que va muy bien con un café o disfrutar del menú fórmula del día.

Atención foodies, esta es una cocina que además de súper sabrosa hace pensar qué elegimos para alimentarnos. Así que además de entregarse al goce culinario, es una gran oportunidad para recorrer cuestiones nutricionales que quizás jamás nos preguntamos.

La pastelería de Romero

La chef pastelera Johanna Romero (jefa de pastelería de Narda Comedor), está a cargo de la propuesta de todo el restaurante y para su felicidad, el área dulce tiene un espacio destacado donde puede plasmar su enorme talento.

Lo primero que ves cuando entrás al local es el mostrador donde se exhiben delicias varias: la torta Bombita (una cake súper chocolatosa mal que no podés parar de comer, a $290 la porción) aparece en primer plano; hay brookies (una brownie-cookie, $130); hay budines (probá el de sémola sin harina, $ 200); hay chipá (su versión con membrillo calentado al momento, gol ($120); hay muffins (por ejemplo de higos y frambuesas, $140); hay alfajor de tapas de pasta de sésamo (tahini) con relleno de pasta de avellana y ganache ($160) y más.

Las masas laminadas son uno de los hits de la casa: probá los sacramentos que cambian el relleno todos los días o el danish, una masa de croissant que tiene pastelera y damascos. Después hablamos.
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Desayunos todo el día

Si salís corriendo de casa con apenas un mate encima vas a delirar con las opciones para desayunadores profesionales: tostadas, huevos revueltos o a la plancha que vienen con palta, yogur, tomate, panceta. Sección yogurt (se repite el concepto: combinás con distintas cosas, mezclás y sos feliz. Puede ser palta, quinoa pop, huevo y tomate o con banana, dukkah (una mezcla de semillas, frutos secos y especias típico de Egipto) y miel o granola y frutas. O todo.

Hay combos para Jedis o clásicos; hay tostados en pan de masa madre (probá el de kimchi y queso, $380) o de Brioche y chocolate ($250). Al centro, la estrellita de la casa: Mbejú, el plato guaraní a base de mandioca que se hizo famoso en Narda Comedor y que aquí tiene trato preferencial; probá el de membrillo y queso ($320).

Fórmula diaria

Cada día de la semana hay un plato principal que va cambiando de ingredientes a diario, pero funciona como una ecuación: vegetales, cereales, legumbres y una proteína a elección (de mar, de tierra, huevo, queso halloumi, tofu). Incluye postre y agua filtrada en botellón grande y sale $630.

Si no te va, como ya es ley, podés elegir: sándwich en focaccia o ciabatta casera; croquetas, como la de quínoa con alioli de ají amarillo que se sirve los miércoles; un vegetal frito (“es el gustito chancho del día”, dice Narda). O, podés pedir la masa diaria: por ejemplo, la de los miércoles sale con tira de cebollas y queso de cabra.

“A mí me interesan las proporciones de las cosas, servir un plato balanceado –reflexiona Narda–. Comamos menos de esto y más de aquello. Así lo hacen las culturas milenarias como los asiáticos, los orientales, pensemos en los platos coreanos y japoneses de 5 colores, 5 técnicas, 5 sabores, los mezze de la cocina de medio oriente que combinan granos, legumbres, verduras y un poquito de carne. Trato de aplicar esta fórmula a mi vida cotidiana, como un 80/20 (más verduras y granos y legumbres, menos carne). Eso sí, tiene que ser riquísimo”, dice Narda.
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La carta del Comedor Diario

Tiene tres secciones para chorrearse con gusto.

Se Picó (aquí, además de las croquetas y los vegetales fritos, se ofrece una socca (una especie de fainá) para untar y una picada de quesos, tostaditas, tomates y pickles).

Con la mano: que incluye la masa diaria más dos potencias: Fawharma (pan pita + carne de cordero, berenjena, pepino, tomates, yogur y kilombo (las hierbas frescas que siempre están), ($470). Y el Chivito Banh Mi: pan de Viena, cerdo, panceta, zanahoria, pepino, cebolla, chilli sauce, maní y hiebas ($420).

Y Platitos, donde no falta la ya famosa Palta que lo parió con halloumi grillado ($480); una versión del hakusai de Narda Comedor, pero esta vez con lechuga romana, alioli de hierbas y migas de farofa ($380) o una ensalada de vegetales orgánicos de temporada ($420). Para beber, agendá Podés elegir cafés varios (por ejemplo, hay americano, algo que no se ve mucho por aquí); hay leche de almendras, té y mate cocido. Hay jugos naturales, té helado, poco alcohol (Spritz, vermut rosso, bloody Mery y vino tinto y blanco, sin especificar). Cerveza y agua filtrada y mineralizada.
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El local

Narda Comedor Diario, tal como cuenta la cocinera, está pensado originalmente para funcionar de 8 a 20 con un concepto más informal, al paso y juvenil que el restó del bajo Belgrano. Es igual de blanco, se destaca su aspecto “escolar”, con sillas celestes como las de un aula y mesas en tonos beige y crema. Es fresco, amable, pasa pasar el rato, laburar, charlar con un amigue o comer y seguir. Hay mesitas, barra, boxes y patio para comer al aire libre.

En breve

Narda Comedor Diario recién abre, pero ya tiene planes a futuro. Dice Narda: “los domingos habrá brunch y por las noches queremos convocar a chefs jóvenes a que vengan y hagan su propuesta. No serán megaeventos, es un lugar para destacar si alguien hace un rico curry, que venga y hacemos una noche especial. O noche de kebabs o de ceviches, quiero que vengan los cocineros nuevos”.

Narda lo hace de nuevo: su magia está intacta y habrá que ir varias veces a probar aventuras nuevas.

@ComedorDiario. Nicaragua 6055, abierto todos los días de 8 a 20.

Laura Litvin
Es periodista especializada en gastronomía y trabaja en la producción de Cocineros Argentinos, el programa de cocina de la TV Pública. Escribió en La Nación Revista, El Planeta Urbano, El Gourmet, Revista Alta, entre otros medios. Además, es editora de libros en Editorial Planeta y está a cargo de las investigaciones sobre producto para el ciclo M.E.S.A. de Estación. Escribe notas sobre la cocina argentina en distintos medios extranjeros.