Los pequeños productores de vino le están cambiando la cara a las vinotecas. Basta visitar una de las buenas, de esas que cazan talentos embotellados, puede ser una experiencia curiosa para un bebedor de vinos acostumbrado a ciertas marcas clásicas: de los viejos nombres de fincas con aromas de aperos y zarcillos, poco hay; por el contrario, vinos de hoy cuentan otro mundo, uno que viaja por otras experiencias.

Podríamos pensar que es una gestión sólo de marketing y creatividad. Pero el asunto tiene, bajo ese barniz modernizante, una fuerza muy distinta. Por los costados del mercado, entre las brechas que dejan en las góndolas los grandes intereses, se cuela en nuestro medio un nutrido grupo de pequeños productores de vino que a fuerza de fe en sus etiquetas pueblan los escaparates de los cazadores de rarezas.

Es que en un país en permanente crisis, el emprendedurismo es una forma de supervivencia. Y el vino no es ajeno a esta situación. Sólo este año, hemos asistido a ferias de pequeños productores de vino, a seminarios que los ponen como ejemplo –el último tuvo lugar el jueves pasado en el marco de la Premium Tasting– y en noviembre llega una nueva edición de la feria Productores amigos, que rescata ese mismo espíritu. En eso, el solo hecho de ser pequeños productores de vino no es garantía (aunque así se perciba) de hacer buenas botellas. Sin embargo, en beneficio de estos comienzos, es interesante darles una chance.

En ese plan, a continuación listamos algunos vinos y sus productores que vale la pena rastrear por las vinotecas.

Malajunta Bonarda Cabernet Franc 2017 es el vino que más nos gusta de este productor, el enólogo Gabriel Donozo, con espíritu rupturista. Un tinto bien frutado y de paladar carnoso, de rico regusto final.

Contador de Estrellas Tempranillo 2016 resulta un tinto de fruta roja pura, con un paladar apretado de taninos como es menester a la variedad. Produce con uvas de El Cepillo, Valle de Uco, Absurdo Wines. Tienen otros vinos.

Altos de la Ciénaga 2017. Nació como y sigue siendo un productor artesanal de la parte tucumana del Valle Calchaquí, cuyo blend tinto profundo y complejo venimos siguiendo desde la primera vez que nos cautivó en 2014. El autor es Rolo Díaz, un enamorado del vino.

Sunal Malbec 2015. Elaborado por el enólogo Agustín Lanus con uvas del Valle Calchaquí, este Malbec fragante, jugoso y de taninos finos es un ejemplar perfecto de lo que se trama hoy en el NOA.

Amar y Vivir Malbec 2017. Matías Etchart produce en una remota finca del Valle Calchaquí, este tinto intenso y a la vez delicado, jugoso. El nombre es un homenaje: era el bolero que cantaba en las mesas familiares Arnaldo Etchart, su tío, fundador de la saga familiar.

Initium Malbec 2014. La pareja de enólogos que forman Teresita Barrios y Cristian Moor elaboran en el garaje de su casa este Malbec con uvas de La Consulta, Valle de Uco. La fruta roja, el buen cuerpo y perfil fresco, son todo en este vino.

Pielihueso Naranjo 2018. Detrás de este blanco hay un productor de pampa húmeda, Alejando Bartolomé, y su hija Celina. Elaboran uvas de Los Chacayes, en Valle de Uco, y esta edición de su vino naranjo, sobre el que vienen trabajando en los últimos dos años, está entre los mejores del país.

Miraluna Merlot 2018. Lucas Urtazún hace algunos años levantó petates y se fue a vivir a Salta y al valle Calchaquí. Construyó en Cachi una posada y un viñedo a los que llamó Miraluna y se lanzó a hacer vinos. Este Merlot vale la pena un paseo hasta allá.

Alma Gemela Carignan 2018. Para los que no han probado esta variedad, los vinos de la sommelier Mariana Onofri y marido son una buena oportunidad. Aromática austera, boca jugosa y taninos firmes y deliciosos es la definición.

Relator Rosé. Las burbujas de este productor –sociedad entre el relator de hípico Fernando Gabrielli y el enólogo Pepe Reginato– ofrece espumosos de perfil renovador. Como este rosé, fragante y de buena frescura.

Criolla Argentina 2018. Pala Corazón es el proyecto de vinos de la familia Niven que, si bien no son pequeños, sí construyen sus vinos con esa lógica y con aspiraciones de crecimiento. Esta Criolla es bonita, como dirían en Mendoza, para acentuar el carácter amable y refrescante.

Somos Berracos Red Blend 2017. Con base de Malbec, Bonarda y Sangiovese, Somos Berracos –dos parejas de enólogos y agrónomos, Pablo Marino y Amparo March, Martín Gabrielli y Lisa Videla–  elabora este blend de Tupungato, Uco, carnoso y delicado, con buen sabor frutal y rica boca.

Invasor Malbec – Aspiran Bouchet 2015. En el este de Mendoza, hay buena cantidad de Malbec y Aspirán Bouchet, más conocido como uva tintorera. Nadie en su sano juicio declara el uso de esta variedad colorante, salvo Sebastián Garavaglia, orgulloso productor de la región. El vino es frutado, con taninos vivos.

Calle Constantini Malbec Petit Verdot 2018. Lupa Wines, el emprendimiento de Juan Pablo Lupiáñez con uvas de su finca en Paraje Altamira, creció con esta segunda línea: corte de uvas de la finca, es frutal y herbal, jugoso y con taninos de tiza. Rico tinto.

LoSance Extra Brut. A veces las copas reúnen a las familias. Es el caso de los cuatro hermanos Sance –hijos de un mismo padre, pero diferentes madres–, que se conocieron al heredar la finca una en Mendoza y decidieron hacer burbujas. Delicadas, amerita ponerle el paladar.

Lui Cabernet Frac 2016. El enólogo Mauricio Vegetti –Gauchezco Wines– elabora para su propia marca, Lui, este Franc con uvas de Alto Agrelo, Luján de Cuyo. Fragante, con taninos firmes, tiene rico regusto frutal.

Paso a Paso Bonarda 2017. Norberto Páez y Sebastián Bisole, agrónomo y enólogo, respectivamente, van por la quinta vendimia de Paso a Paso cuyo Bonarda es un fuera de serie en materia de perfume y frescura.

Aguaquecanta Merlot 2017. Gualtallary, en Huarpe, signigica agua que canta, en referencia al río las Tunas y las piedras. Este Merlot está elaborado con uvas de la región por los hermanos Orfila y ofrece un perfil de boca media y delicada, con ricos taninos.

Mugrón 2014. Elaborado en los valles Calchaquíes por cinco enólogos de la región –todos llegados e implantados en el valle, de ahí el concepto de la marca Mugrón, cuya técnica consiste en terrar un brazo de la vid y hacer una planta nueva– este Malbec on un 7% de Cabernet Franc ofrece un perfil apretado y jugoso, con buen volumen.

Malpensado Extra  Brut. A la enóloga Constanza Gaitieri gusta explicar el nombre de su vino invocando a su marido abogado que por defecto profesional siempre piensa una alternativa. Especulaciones aparte, este Extra Brut tiene un ligero carácter de brioche y de rica frescura.

Como en 2002, la crisis es oportunidad. Y quizás, como sucedió entre 2002 y 2005 con las llamadas bodegas boutique, la larga crisis que atraviesa la industria del vino a fines de esta década sea el caldo de cultivo para revitalizar ese espíritu emprendedor. Lo cierto es que hoy existe un grupo creciente de pequeños productores que, como sucede en otras partes del mundo, articulan sus esfuerzos para ganar espacios.

Joaquín Hidalgo
Es periodista y enólogo y escribe como cata: busca curiosidades, experimenta en formatos y tiene una pluma capaz de desentrañar el secreto áspero del tanino o de evocar el sabor perdido de unas granadas en la infancia. Lleva más de quince años en esto. Lo leen en Vinómanos (plataforma que fundó en 2013) o bien en importantes medios nacionales, como La Nación Revista, La Mañana de Neuquén, Playboy y JOY, entre otros.